LEJOS

Su cabellera negra, ondeada al viento, se confunde con la penumbra. Juró no volver. Sus decididos pasos lo confirmaban. De pronto, da media vuelta y echa a correr. Corre como si huyera de algo, como si el pasado la persiguiera, como si estuviera siendo obligada a volver. Se acerca a mí, puedo sentir su respiración agitada y el brusco sonido de sus latidos; Me toma de la mano, la acerca a su boca, lentamente la besa y se retracta de la decisión. Se fue la antigua versión de ella. La otra ‘ella’ que tenía miedo a un ‘nosotros’, la que temía tomar decisiones que la hicieran feliz. Se fue para no volver esa otra ‘ella’, la que no decía lo que sentía, la que se opacaba a sí misma y deslucía.Y puedo sentir aquella emoción del cambio, puedo sentirla, cuál aparición divina. “Aquí estoy” exhala y, envueltos en un cómodo silencio echamos a andar…

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