LA MAGIA DEL OLVIDO

No retenemos ni olvidamos del todo lo que hacemos 24/7. Perdemos u olvidamos una gran parte de lo que hemos adquirido. Y afortunadamente ocurre así: el olvido, mientras se mantiene dentro de los límites normales, favorece nuestra vida mental en vez de perjudicarla.

¿Qué tal si pudiéramos olvidar, a nuestro antojo, capítulos enteros de nuestra existencia?

¿Qué tal si tuviéramos la oportunidad de aniquilar aquello que nos marcó negativamente?
Aquellas fantasías, que revierten decisiones erróneas, nos generan esperanzas para el futuro y, nos convierten en seres patéticos, incapaces de superar lo pasado y seguir adelante…
A veces quisiera poder mover el tiempo atrás para hacer cosas de las que hoy me arrepiento o para no hacerlas, luego me encuentro en el debate que aquellas providencias fueron trascendentales y aquellas oportunidades se me presentan ahora en diferentes formas, y, de cierta manera, me gusta más así porque me hacen más consciente del ser en quien me he convertido.
¿Cómo sé quién soy si no puedo girar la vista hacia atrás y verme en mi esplendoroso éxito y en mi inquietante fracaso? (…) ¿Si no puedo observarme ilusionada y a la vez decepcionada de cada fugaz aurora? ¿Si no puedo analizarme mientras mastico mis locas ideas, las llevo a cabo o me lleno de miedo y me echo para atrás como si alguien poderoso me detuviera, como si alguien halara los hilos y me arrebata la osadía?
¿Cómo puedo vivir conmigo misma sin haber reflexionado lo que fui hace 20, 10, 5 años, 15 días o tan sólo hace un minuto?
¿Para qué quiero quitarle perspectiva a mi imaginación si de cada hueco en que caí aprendí mejores técnicas para escalar, adquirí herramientas más consecuentes con mis necesidades, conseguí socorristas más eficientes y, sobre todo, me vi como una sobreviviente?
Aunque el pasado remueva tristezas, eternice la agonía y reviva el dolor; aunque mucho desee que las cosas cambien y se vuelvan más fáciles, para transformar mi vida en un dos por tres, como si de magia se tratara, reflexiono y me doy cuenta de que además de imposible es inútil.
No quiero maquillar de colores las partes grises de mi vida. En primer lugar, porque me amo hasta la médula, porque me conozco muy bien y sé que tengo todo lo que necesito para tener todo lo quiero, sin necesidad de manuales ni lobotomías, soy un diamante que día a día se pule para dar la mejor versión de sí mismo.
En segundo lugar, porque doy y recibo el amor más bonito, edificado desde la comprensión, el respeto y la paciencia, desde que mi reflejo como persona es generosamente servil, alegre y entusiasta.
En tercer lugar, el tiempo y el espacio en el que convivo ahora han sido construidos con todos los lados de aquel diamante, maquillar significa ocultar los efectos positivos que sembré en el pasado y que hoy rindieron frutos por razones diferentes.
Es así como mi memoria no es la que determina del todo quién soy, ni que parte de toda la universalidad que eso conlleva.
Y si a veces olvido detalles importantes, es porque aún queda mucho camino que recorrer, muchas lecciones que tomar, mucha resiliencia para inspirarme, muchas enseñanzas que aprender…

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